Nuestro queso semicurado recubierto en parafina destaca por su característico tono marfil y una corteza negra que protege y potencia su sabor durante la maduración. Su olor recuerda a frutas transformadas, evocando notas suaves y agradables.
En boca es mantecoso y equilibrado, con un punto ligeramente ácido y poco salado, lo que lo convierte en un queso fácil de disfrutar tanto solo como acompañado. Su proceso de maduración entre 30 y 60 días le aporta una textura firme pero tierna, ideal para cortar y saborear lentamente.
Un queso con carácter, cercano y auténtico, que refleja la tradición y el cuidado en cada detalle.
Semicurado